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adbayse presenta en La Pola de Gordón un libro sobre el patrimonio del Municipio de Gordón

14 de mayo de 2010

El Ilustrísimo Ayuntamiento de la Pola de Gordón albergó ayer la presentación de un libro sobre el patrimonio etnográfico y tradición oral, documental, fotográfico, militar, arquitectónico, heráldico, arqueológico, preindustrial, industrial y ferroviario, realizados por la empresa leonesa adbayse, y promovido por el Ilmo. Ayto. de La Pola de Gordón, al ampara del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, y la «Fundación Reserva de la Biosfera Alto Bernesga».

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De izquierda a derecha distinguimos a José Cortizo, Pío Cimadevilla, Secundino Vicente, Aurelio Rubio y Benedicta Rodríguez instantes previos a la presentación del libro.

El libro servirá de guía de divulgación del Concejo de Gordón, para que todas aquellas personas que se acerquen a conocer el término municipal atraídas por su singularidad puedan tener conocimiento de aquello que posee.

La presentación corrió a cargo de Francisco Álvarez, Subdelegado del Gobierno en León; Francisco Castañón, Alcalde del Ilmo. Ayto. de La Pola de Gordón y el 2.º Teniente de Alcalde y Concejal Delegado de Medio Ambiente, Desarrollo y Turismo del Ilmo. Ayto. de La Pola de Gordón, Secundino Vicente; y contó con la presencia de Benedicta Rodríguez, técnico de la «Fundación Reserva de la Biosfera Alto Bernesga», los autores de los textos, Aurelio Rubio, Julián Robles, José Cortizo, Pío Cimadevilla, Joaquín Miguel Alonso y Eloy Algorri. También colaboraron en la realización de los textos José Ignacio Manrique y José Antonio Balboa, quienes no pudieron acudir al acto de presentación de los mismos.

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De izquierda a derecha distinguimos a Secundino Vicente, 2.º Teniente de Alcalde y Concejal Delegado de Medio Ambiente, Desarrollo y Turismo del Ilmo. Ayto. de La Pola de Gordón; Francisco Álvarez, Subdelegado del Gobierno en León y Francisco Castañón, Alcalde del Ilmo. Ayto. de La Pola de Gordón.

Al acto acudieron numerosos vecinos; empresarios locales; alcaldes pedáneos de las localidades que conforman el municipio; reconocidas personas del ámbito de la cultura local, como Agustín Quiñones, cronista oficial de La Pola de Gordón; así como presidentes de diversas asociaciones relacionadas con la recuperación de nuestro patrimonio, como Artemio Mortera, Presidente de la Asociación para la Recuperación de la Arquitectura Militar Asturiana de los años 1936 y 1937.

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Aurelio Rubio, coordinador de la guía, en un momento de su intervención.

Los objetivos planteados en este trabajo, parte de los cuáles se han plasmado en la guía que hoy ve la luz, han sido mostrar la importancia del patrimonio cultural en toda su extensión en la configuración pasada y actual del paisaje, identificar los valores identificativos del mismo, y conjugar la conservación patrimonial con el desarrollo sostenible del municipio, de forma que se justifique la propuesta de recuperación y valorización de sus elementos identitarios como instrumentos de dinamismo. Históricamente, las características naturales de una región han condicionado las actividades del hombre. El paisaje ha estado dominado por las actividades rurales a lo largo de la historia, que se iban adaptando a la topografía y condiciones climáticas duras, proporcionándonos instrumentos como el forcao. A lo largo de la historia el hombre transformó el espacio para cubrir las necesidades de sus gentes, transformaciones que hoy en día aún podemos contemplar: pastos para la ganadería, los viejos caminos, los molinos, las iglesias y el propio bosque, resultado de la colisión entre la naturaleza y el hombre en estas tierras. Igualmente, la arquitectura popular del término municipal de La Pola de Gordón, emplea en su construcción los materiales que tiene a mano, suministrados por el propio territorio. El material pétreo dominante es la piedra caliza, incorporando otros materiales como las cuarcitas, en forma de piezas de canto rodado, de diferentes tamaños y colores.

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Entre los asistentes al acto distinguimos en primer término a José Cortizo, Pío Cimadevilla, Joaquín Alonso y Eloy Algorri, autores de la obra; así como a Francisco Castañón, y Francisco Álvarez, protagonistas también de este acto.

La explotación minera que tuvo lugar hace ya dos siglos, y en especial los últimos 100 años en el territorio definido hoy por el municipio de La Pola de Gordón, transformó profundamente el paisaje local y sus gentes. La minería apareció con fuerza a finales del siglo XIX para variar las dinámicas económicas y sociales y moldear su propio paisaje. Las cuencas mineras del Bernesga eran uno de los referentes, según los estudios realizados, de reservas de hulla, aunque buena parte no estaban explotadas. La ausencia de un sistema ferroviario adecuado hace que el salto cualitativo tenga que esperar hasta que se ponga en marcha el proyecto de construir el ferrocarril de vía métrica entre La Robla y Valmaseda –la línea de vía estrecha de mayor longitud en España es inaugurada el 11 de agosto de 1894–. El tren hullero abre la puerta al desarrollo de la cuenca minera de Ciñera que empujaría a inversiones significativas para la época. Las nuevas concesiones mineras implican la incorporación de nuevos socios que darán forma a un proyecto ya centenario. La Hullera Vasco Leonesa nace en Bilbao el 19 de octubre de 1893. El carbón tenía, como claro destino, la industria pesada vasca, aunque el primer gran contrato que cierra la compañía será con el sector ferroviario, concretamente con la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte (1896), con la intención de suministrar carbón para su flota de trenes. La llegada del ferrocarril realizó las funciones de centro donde se dirigía todo el carbón de las diferentes minas, transportado a través de líneas de baldes y planos inclinados, aprovechando la fuerza de la gravedad, bajando vagonetas llenas de carbón para subirlas vacías o con herramientas para la mina.

Desde el punto de vista demográfico, la historia de las explotaciones mineras significó la colonización de un territorio como nunca antes había tenido lugar, moldeando el paisaje y generando una identidad ligada al propio proceso minero. El valor productivo de la minería fue perdiendo fuerza a lo largo del siglo pasado cerrándose las diferentes explotaciones que permanecían abiertas, repercutiendo sobre el paisaje y el territorio: la población empezó a disminuir rápidamente y buena parte de la población tuvo que irse a buscar trabajo en otras poblaciones.

La historia de las explotaciones mineras, produjo una intensa acción sobre el paisaje. De su actividad, el espacio y sus gentes quedaron marcados: caminos, bocaminas, túneles de ventilación, planos inclinados, talleres, castilletes, infraestructuras de transporte, estaciones de tren, viviendas obreras, oficinas, casas de directores... forman parte de la herencia física dejada sobre el territorio por el proceso minero.

Los elementos del pasado minero que todavía permanecen sobre el territorio ofrecen una característica diferencial del paisaje respecto a otras zonas cercanas. Estos elementos convertidos hoy en patrimonio por ser un claro exponente de la evolución histórica de la zona son portadores de unos valores que dotan al paisaje de una gran singularidad, ofreciéndonos combinaciones armónicas y de gran belleza entre el espacio construido y el espacio natural que lo rodea. Es el claro ejemplo de las bocaminas, situadas entre frondosos bosques y confundidas con él (el Faedo de Ciñera). Los elementos mineros sobre el paisaje son portadores de un importante valor histórico de una época y de una producción asociada directamente a las riquezas naturales del propio terreno.

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Aspecto que presentaba el aforo de la sala.

La minería ha representado durante más de 100 años el principal medio de vida de la gran mayoría de familias que habitaron este concejo, configurando una manera de vivir, de pensar y de relacionarse con el medio. Nos referimos a un patrimonio intangible asociado a la minería y a sus gentes. La identificación de un colectivo por un paisaje otorga a los elementos que lo forman un importante valor para los propios habitantes como para los demás para entender el sentimiento de identidad, representando igualmente un gran valor educativo, recayendo en esos elementos del pasado minero un potencial comunicador de la cultura y forma de vida de las gentes que habitaron estos paisajes. La minería ha perdido parte de la huella que dejó sobre el paisaje, y es por tanto lógico que la fuerte identidad minera tiene que ir evolucionando con el tiempo transformándose conjuntamente con evoluciones políticas, económicas, sociales y del propio paisaje. No obstante, el pasado minero ha dejado las suficientes huellas sobre el paisaje y sus gentes para ser durante muchos años un referente en la evolución de la identidad de las gentes que habitan los antiguos territorios mineros. Los elementos pertenecientes al proceso minero que encontramos hoy en día han perdido su valor productivo original. No obstante, su revalorización puede contribuir sin duda al desarrollo turístico de la zona, aportando singularidad y potenciando la cultura como punto de atracción de visitantes e inversiones.

Fomentar el interés por estos vestigios históricos a través de la divulgación de su conocimiento ha sido el principal objetivo de esta guía. Las visitas para visitar estas huellas además de descubrir los vestigios de la evolución social de un municipio y conocer su historia permitirán disfrutar de una jornada en contacto con la naturaleza.

Del mismo modo, preservar los restos bélicos y militares relacionados con la Guerra Civil como parte del Patrimonio Histórico desde un punto de vista neutral y apolítico, proporcionará un incentivo turístico a añadir a los ya existentes. Entre las obras de fortificación militar que han llegado a nuestros días podemos citar las trincheras, nidos de ametralladoras, refugios, etc.